viernes, 16 de mayo de 2008

El vano ayer o la memoria recobrada

El vano ayer. Isaac Rosa
Editorial Seix-Barral. 2004.


Decía Mallarmé («Magie», Ouvres, Paris 1945) que sólo dos vías están abiertas a la investigación mental: la estética y también la economía política. Sin duda, El vano ayer viene a confirmar esta tendencia bifronte. Por encima de cualquier otro elemento estilístico (del que daremos cuenta más tarde) o argumental, esta obra bucea de manera, a mi juicio, soberbia en esa doble ladera que apuntaba el poeta simbolista francés. De un lado la estética, que arma un discurso narrativo riguroso, bello, atravesado por distintos planos del lenguaje que contribuyen, de manera perfecta, al objetivo de la novela. Por otro, la economía política, entendida como la huella sociológica donde se inscribe el argumento de la narración. Si la historia intenta reconstruir las vicisitudes y desapariciones de dos personajes, el profesor universitario Julio Denis y el estudiante-militante comunista André Sánchez; lo hace a la manera de un gran mural donde interaccionan, se dispersan y confluyen voces anónimas procedentes de la sociedad tardofranquista. Ahora bien, no estamos ante una obra costumbrista, más o menos afinada en su contextualización histórica, se trata más bien de un replanteamiento de la cuestión. Pasados más de treinta años desde la llegada de la democracia, nos encontramos (o deberíamos hacerlo) fuera ya de excusas desresponsabilizadoras, homenajes a la transición, y/o “descargos de conciencia” más o menos emboscados. El vano ayer pone el dedo en la llaga y a través de su andamiaje literario, devuelve al pulso de la acción y reflexión civil las implicaciones morales, éticas, económicas, jurídicas y políticas que supuso el franquismo. No estamos ante una obra bienintencionada, sino ante un poderoso ejercicio de retrospección que dialoga con el presente y desdeña los paños calientes que sabieron administrar las fuerzas políticas y económicas de la época. Quien espere un relato tranquilizador se ha equivocado. Quien, por el contrario, necesite desenmascarar ese periodo reciente de nuestra historia para comprender el alcance del silencio al que nos obligó la Transición, ha llegado al puerto adecuado. Y acabo ya. Decía que dejaba para el final el elemento estilístico. Pues bien, otro de los aciertos del libro es la sabiduría arquitectónica. Si nuestros tiempos son épocas de fragmentación, qué mejor que una obra en marcha para dar cuenta de esa realidad difusa, una novela que se va hilando a medida que avanza, con la participación activa del lector, restituyendo en la reciente narrativa española una suerte de anhelo vanguardista a la manera de Cortázar. Lo expresa mejor el propio autor: Quizás, más probable, estamos ante una confesión de invalidez, el recurso reconstructivo de quien no sabe, no puede o no quiere construir, y que al final, en la última página, comprueba entre lamentos que no hay otro modo, que siempre se acaba construyendo algo. Sólo me queda decirles una cosa: disfruten la novela.

lunes, 12 de mayo de 2008

Encuentro digital

El escritor y periodista Javier Reverte estará el miércoles en un encuentro digital de El Mundo para hablar de su última novela, Venga
a nosotros tu reino
.

Las preguntas al escritor pueden
formularse
aquí.

domingo, 11 de mayo de 2008

El mejor Booker


El premio Booker, el más prestigioso del Reino Unido, cumple cuarenta años y para celebrarlo sus organizadores han decidido distinguir el mejor libro de los galardonados hasta ahora.
Los finalistas seleccionados por el jurado son, por este orden:

-Hijos de la medianoche, de Salman Rushdie (premiado en 1981);
-The Ghost Road, de Pat Barker (1995);
-Oscar y Lucinda, de Peter Carey (1988);
-Desgracia, de J.M. Coetzee (1999);
-El conservador, de Nadine Gordimer (1974);
-y El sitio de Krishnapur, de J.G. Farrell (1973)
Con motivo del 25º aniversario de los Booker ya se hizo una votación y ganó el de Rushdie, que narra las vicisitudes de toda una generación de la India durante la independencia del país.
El ganador de los ganadores del Booker, que se entregó por primera vez el 22 de abril de 1969, se conocerá el 10 de julio durante el Festival de Literatura de Londres. Para votar, los lectores pueden hacerlo a través de la página web del certamen y por sms.


sábado, 10 de mayo de 2008

La casa natal de Galdós


La casa de la calle Cano, en las Palmas de Gran Canaria, donde nació hace 165 años Benito Pérez Galdós, se ha convertido hoy en casa-museo. El edificio, en el que el escritor vivió hasta que a los 19 años se trasladó a Madrid, alberga muebles, obras de arte, fotografías, objetos decorativos, instrumentos musicales... y puede visitarse aquí.
La página web del centro museístico, que depende del Cabildo de Gran Canaria, reúne numeroso material sobre el escritor y sobre las actividades y proyectos literarios referidos a su obra.

viernes, 9 de mayo de 2008

Para buscar

A través de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes he encontrado una web sobre novedades literarias que quizá os interese. Se ha puesto en marcha en colaboración con varias decenas de editoriales y dispone de un amplio catálogo en el que se puede acceder a un fragmento digitalizado de cada obra que puede servir para orientar al lector acerca de su contenido.
La página se llama Primera Vista y puede consultarse aquí.


martes, 6 de mayo de 2008

Humor absurdo en la Palestina del año 0

El asombroso viaje de Pomponio Flato (2008)
Eduardo MENDOZA


Escribir una novela de humor debe ser uno de las tareas más complicadas del trabajo de escritor. Suena a tópico, desde luego, pero pensemos en cada uno de nosotros cuando cuenta un chiste: nos enfrentamos al reto de hacer reír y muchas veces fracasamos.

Eduardo Mendoza es un novelista que se ha destacado por diferenciar dos líneas muy claras: serias y cómicas. No hay mezclas. En ambos casos, demuestra que ha trabajado mucho la documentación y el estilo para mantener la intensidad del relato.

El caso que hoy nos ocupa es un ejemplo de esas novelas de humor de Mendoza. No llega a la astracanada de "Sin noticias de Gurb", pero supera a "El misterio de la cripta embrujada" y sus sucesoras.

Hay comienzos novelísticos que han pasado a la historia: "En un lugar de La Mancha...", "Yo, señor, soy de Segovia", o más recientemente aquel de "No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente". Yo añadiría a esta lista el principio de Pomponio: "Que los dioses te guarden, Fabio, de esta plaga, pues de todas las formas de purificar el cuerpo que el hado nos envían, la diarrea es la más pertinaz y diligente".

Con este inicio, Mendoza hace parodia del estilo epistolar clásico, que Yourcenar nos acercó en "Memorias de Adriano". Pero lo mejor está por venir: Mendoza juega con el relato evangélico, pone en tela de juicio principios cristianos, los mezcla con situaciones absurdas y muestra el lado humano de una persona que tiene su toque de fantoche.

Pomponio se encontrará con un carpintero de Nazaret, llamado José, y entablará amistad con su hijo Jesús. La parodia alcanza verdaderas cumbres con el dominio del lenguaje, que juega con la pomposidad atribuida a los clásicos y rompe esa seriedad del discurso con rupturas modernas.

El caso detectivesco planteado es el fondo para presentar una parodia que nos hace poner a unos actores conocidos en una situación ininmaginada. Quizá, como me decía una vez un amigo, lo bueno de la historias es buscar las interpretaciones y variaciones. Del Evangelio se sabe la historia, pero ¿y si jugamos un poco con los personajes?

Mendoza juega y divierte al lector. Pero no veais sólo un entretenimiento de autor, es una novela de gran enjundia narrativa y estilística. Nihil obstat.

lunes, 5 de mayo de 2008

Nocilla Dream o el movimiento transversal

Nocilla Dream
Agustín Fernández Mallo
Candaya, 2006

Se ha escrito mucho ya sobre esta novela y resulta un tanto impúdico e, incluso, trasnochado volver a hablar de ella cuando acaba de presentarse al público su segunda entrega “Nocilla Experience” en Alfaguara. Sin embargo la reiteración tiene, al menos, una virtud; igual que las diferentes capas geológicas se comportan de manera similar a lo largo del planeta, la superposición de críticas y reseñas viene a sedimentar un estado de la cuestión que se pluraliza y diversifica en cada nueva entrega. De este modo, como si de un mapa geológico se tratara, es posible encontrar en puntos aparentemente próximos los unos de los otros fenómenos minerales enormemente distintos. Intentaré que esta brevísima reseña cumpla esa función.
Un vistazo rápido a la novela nos revela que nos encontramos, tal y como brillantemente expone Juan Bonilla en su prólogo, ante un texto rizomático, es decir, lateral e intermedio. ¿Que qué es un rizoma? Pues lean el prólogo, la novela y a Deleuze y saldrán de dudas. Lo importante aquí es apuntar que “Nocilla Dream” juega con la idea de transversalidad, y es ahí donde quiero detenerme. ¿Por qué sigo considerando, después de casi año y medio y de un reconocimiento unánime de la crítica, que “Nocilla Dream” debe leerse? Porque constituye, a mi juicio, uno de los mejores intentos en la reciente novelística española por apresar eso que llaman la “desconcentración”. Si es verdad que nos encontramos, definitivamente, ante un mundo entrópico, desprovisto de grandes relatos, sujeto a la precariedad y atravesado por infinitas fragmentaciones, entonces esta novela supone un esfuerzo serio y riguroso por captar dicho proceso. Si es verdad que, como señalaba Jameson, la posmodernidad es la «desaparición de algunos límites o separaciones clave, sobre todo la erosión de la antigua distinción entre la cultura superior y la así llamada cultura de masas o popular», entonces “Nocilla Dream” vuelve a ser una vez más una de las novelas recientes que mejor han sabido armar esta relación. Por todo ello sigue mereciendo la pena leerla, adentrarse en su universo particular y caótico. Otra cosa es que ninguna de las afirmaciones anteriores sean ciertas. Otra cosa es que la “desconcentración” no sea tan real sino una nueva ficción, un nuevo rizoma inacabado que se proyecta hacia el infinito sin solución de continuidad… Incluso en ese caso, esta novela seguiría siendo un espléndido retrato de esa mecánica sin fin. El argumento es sencillo: Nevada, una carretera —la US50—, un árbol del que cuelgan extrañamente miles de pares de zapatos y un sinfín de personajes e historias que se entrecruzan y dispersan a ritmo vertiginoso. Nada más, y nada menos.