domingo, 27 de abril de 2008

¿Qué te has comprado en el Día del Libro?


Hoy que se cierra la Semana del Libro, Pájaros de Papel quiere preguntar a sus silentes visitantes con qué títulos han enriquecido su biblioteca estos días.



Cuéntanoslo.

martes, 22 de abril de 2008

Feliz Día del Libro

23 de Abril. DÍA DEL LIBRO
"El valor del libro reside en que uno viaja por sí mismo
y descubre terrenos que no sabía que existían"

Juan GELMAN

Ernesto García López, colaborador de Pájaros de papel, presenta su libro el Desvío del Otro

"La Central" del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y la colección Devenir de poesía y ensayo se complacen en invitarle dentro del ciclo “Para recordar y recuperar la memoria" a la presentación del libro y coloquio:

EL DESVÍO DEL OTRO de Ernesto García López
Participan: Adolfo Simón, Manuel Rico y Juan Pastor El acto tendrá lugar el jueves día 24 de abril de 2008 a las 19 horas en la Librería La Central del MNCARS. Ronda de Atocha, 2 (el acceso se realiza por la ampliación de Jean Nouvel) Madrid.
Entrada libre hasta completar el aforo.

viernes, 18 de abril de 2008

Tragicómico fresco siciliano del XIX

La concesión del teléfono (1998)
Andr
ea CAMILLERI

Andrea Camilleri (Porto Empedocle, Sicilia, 1925) es un director teatral y televisivo italiano metido a novelista tardío. Comenzó a publicar con casi 60 años y el éxito le llegó en 1994 gracias a las novelas policiacas del comisario Salvo Montalbano (en homenaje a Vázquez Montalbán). Sin embargo La concesión del teléfono no tiene nada que ver con el género policiaco, sino que pertenece a su serie de novelas históricas ambientadas en la Sicilia del siglo XIX.

La solicitud de concesión de una línea telefónica en Vigàta, un pequeño e imaginario pueblo siciliano, desata una divertida cascada de peripecias que cambiarán la vida de dos amigos de la infancia: Pippo Genuardi y Sasà La Ferlita. Dos tramposos que viven de dar pequeños sablazos en su entorno más cercano y que romperán su amistad en apenas año y medio. Los dos infelices se verán entre la Mafia y el Estado, atrapados entre “Il Comendatore” Don Lollò y el Prefecto de la isla con todo su aparato burocrático detrás, siempre a merced de su influencia omnipotente, lo que provocará divertidos giros en la narración. Además una caterva de secundarios (la mujer, la amante y el suegro de Pippo, carabineros, cuerpo de policía, funcionarios de correos, el hermano de Sasà…) se verán arrastrados en una espiral tragicómica divertidamente funesta.

El autor desaparece sabia y totalmente de las páginas para dar todo el protagonismo a las voces de los personajes a través de una sencilla estructura: cosas dichas (principalmente diálogos en estilo directo puro) y cosas escritas (sobre todo cartas, informes y notas que se cruzan los personajes durante toda la narración).

El resultado es la total renuncia a un narrador y a las posibles “interferencias” que pudiera ejercer sobre la historia. La novela no se resiente y gana en frescura gracias al pomposo lenguaje burocrático epistolar y a la viveza de las conversaciones. También en realismo, al presentar un sólido anclaje espacio–temporal: Sicilia de 1891 a 1892, lo que le permite hacer un vívido retrato irónico de su sociedad y los poderes que la componen; una región que en esta época vive entre el progreso que asoma y la recién estrenada unidad italiana, oprimidas ambas por el Estado y la Mafia. Así pues, esta novela es un fresco siciliano cómico, amargo y realista ejecutado con un brillante y rico ejercicio de estilo novelístico.

sábado, 12 de abril de 2008

Una vida paralela para poder vivir

Juegos de la edad tardía (1989)

Luis LANDERO

¿Quién es Faroni? Es la pregunta a desvelar en esta novela, la primera publicada por el escritor pacense Luis Landero. Gregorio Olías lleva una vida sin incentivos, es un personaje que refleja cierta mediocridad y que deja volar su imaginación con ilusiones.

A priori, esto no hace muy atractiva la obra. Sin embargo, el nudo llega cuando Gregorio proyecta su vida soñada en Faroni y crea un personaje a través del cual se da a conocer a Gil, un compañero de trabajo al que sólo trata a través del teléfono.

Lo que comienza como un juego de un cuarentón desencantado, acaba por absorberle. Llega un punto en que ambos personajes se confunden: ¿cuándo es Gregorio y cuándo es Faroni? Sus invenciones llegan a cobrar cierta realidad, no porque sean ciertas, sino porque cree que lo son.

Landero presenta a un personaje que en la realidad se le tomaría por un loco o un sinvergüenza. Sin embargo, le muestra como alguien que descubre en Faroni el incentivo que necesita para vivir cada día. En cierto modo, como se dice en las páginas finales, es el ser humano en sí mismo, que ni es absolutamente bueno, ni absolutamente malo.

El desarrollo de la novela llega a puntos realmente histriónicos, ya que Gregorio se supera a sí mismo en cada página con sus invenciones sobre Faroni. Gil, ingenuo y deseoso de novedades que le ilusionen en medio de su aburrida vida en un pueblo, cree todo a pies juntillas.

Landero estructura la novela de una forma muy clásica, con las tres partes (introducción, nudo y desenlace) claramente marcadas. Pero la grandeza de la novela es cómo consigue jugar con el lenguaje, que es el artífice de la obra: un personaje que recrea otro personaje inventado para que un tercero se lo crea. Landero consigue hacer metanovela, marcando los ritmos de forma ondulada, ahora sube, ahora baja, en función del ánimo de Gregorio.
¿Hasta que punto Gregorio es altruista y se deja enredar para ilusionar a Gil? ¿Hasta que punto es egoísta y hace crecer a Faroni para satisfacerse a sí mismo? Debo reconocer que las carcajadas de las que me hablaron muchos que ya lo habían leído no se despertaron en mí, porque me acabé enfrentando a Gregorio y su mediocridad.

miércoles, 9 de abril de 2008

Tiempo de mosqueteros

Crónicas del asfalto (2007),

Samuel Benchetrit (Champigny-sur-Marne, 1973) tiene cara de niño malo que, además, quiere parecer que lo es; escribe un libro cuyo título, Crónicas del asfalto, hace presagiar una historia de excesos y marginalidad bailando en los límites de lo lícito; y ha sido definido como un escritor que es a la literatura “lo que los Sex Pistols al rock”. Todo ello tan estereotípico como para desanimar a cualquier lector sensato, que, sin embargo, se equivocaría fatalmente si dejase escapar este libro.
Crónicas del asfalto es una obra concebida en cinco volúmenes y pretende contar los primeros treinta años de la vida de un autor que ronda los treinta y cinco. El tiempo de las torres, como se denomina esta primera parte, es el tiempo de la infancia y la adolescencia en un bloque de viviendas de un suburbio parisino, donde lo que en manos de otro autor podría resultar violento, sórdido y procaz es, a través del recuerdo narrado de Benchetrit, duro casi siempre, sonrojante a veces y enormemente tierno.
El autor presenta a sus vecinos planta por planta, desde el viejo señor Stern del primero, que se niega a pagar lo mismo que el resto de propietarios por el ascensor nuevo, hasta la señora Hamida del duodécimo, que un día encuentra en su puerta a un astronauta recién caído del espacio, y lo hace con una prosa limpia, justa, y una técnica muy eficaz, con la que logra recrear ese tiempo de la adolescencia -que en su caso es también en buena medida el de la delincuencia juvenil- sin idealizarlo ni tampoco hacer de él un melodrama.
Como buen adolescente, Benchetrit vive esos años flanqueado por tres mosqueteros: Dedé, hijo y hermano de basureros y candidato a seguir la misma carrera; Karim, miembro de una familia de origen argelino y camello ocasional; y Daniel, que vive con su madre, sus hermanas gemelas y su padre, postrado y conectado a un respirador, y que es especialista en arrancar orejas. Con ellos compartirá momentos de violencia, sexo y miseria, pero también aventuras tiernas y cómicas que invitan a revisar ese tiempo extraño, ridículo y dramático que constituye la adolescencia.

sábado, 29 de marzo de 2008

Ensalada póstuma del apátrida de gafas redondas

Entre paréntesis (2004)
Roberto BOLAÑO

“De lo perdido, de lo irremediablemente perdido, sólo deseo recuperar la disponibilidad cotidiana de mi escritura, líneas capaces de cogerme del pelo y levantarme cuando mi cuerpo ya no quiera aguantar más”.

Exiliado desde los 20 años, primero en Méjico, después en España. Bolaño es un auténtico superviviente de la generación más joven que luchó y sufrió el otro 11–S, el de 1973 en Chile. En su caso la prisión fue efímera, un golpe del destino sucedió al golpe de estado. Uno de sus carceleros, compañero de colegio, lo sacó de los calabozos donde se hacinaban los represaliados políticos. Quizá entonces comenzó un exilio vivido de forma nada traumática y una búsqueda de su propia identidad literaria jalonada de cientos de lecturas, influencias y amistades.

En esta obra póstuma subtitulada “Ensayos, artículos y discursos (1998–2003)” brilla desafiante y mordaz la prosa menos novelesca del escritor apátrida. Es pues una miscelánea que recopila artículos principalmente de crítica literaria española e hispanoamericana del siglo XX habitados por amigos, por filias y fobias librescas y por una pasión literaria total. Son en general, pequeñas píldoras de, a lo sumo, un par de páginas que van de la narrativa a la poesía interrogándose el talento y la novedad de decenas de autores y autoras de fama irregular o injusta, las más de las veces.

También se incluyen algunos discursos o conferencias de tono y estructura atípica, incluso una crónica de su retorno al país natal tras casi veinte años de alejamiento físico, además de un pregón de fiestas y otros artículos de homenaje a Blanes y la Costa Brava, su lugar de adopción en España. Este cajón de sastre que recorre los cinco últimos años de la vida del autor se cierra con una curiosa entrevista de la revista Playboy, la última que concedió y que fue publicada póstumamente.

Pero en general, sus filias y fobias literarias y la pasión con la que escribe de los libros que devoró, dominan los textos. Cercano a sus amigos, azote deslenguado, en sus artículos y discursos late el alma de un superviviente rodeado de libros y escritos. Bolaño siempre es mucho más: sentido lector de poesía, agudo espectador en la distancia de la crónica literaria chilena o experto gourmet de literatura en general e hispanoamericana en particular.

Tierna y corrosiva a la vez, esta ensalada ensayístico–periodística a nadie dejará indiferente y seguramente proporcione pistas y referencias al que se acerque a ella con ganas de nuevas emociones literarias.